martes, 31 de mayo de 2011

Puertos Ribagorza 2011 (Fernando Susin)

Una hora antes de que arrancase la prueba, aterrizábamos Jorge Lucia y yo por Graus. Tiempo más que suficiente para prepararlo todo y ubicarnos en un puesto de salida coherente con las pretensiones (Sin reflexionarlo mucho, me autoimpuse un tiempo final de 6:30 más o menos). Javier Gómez tuvo el detalle de recogernos el día de antes los dorsales, por lo que todo iba como la seda, hasta que… Aiii Paco, como te gusta remolonear con la almohada!! (Hay que decir, que con toda probabilidad, es de todos nosotros el que más madrugó, ya que venía desde Zaragoza. Pero lo cierto es que no lo suficiente). Tuvimos que esperar para darle el dorsal. Llegados a ese punto, me parecía mal dejarlo solo, y lo esperamos para salir todos juntos. El resultado fue que los tres íbamos cerrando prácticamente el pelotón y habíamos madrugado para estar en los puestos de delante. Ya no había solución, así que lo mejor era pasar página y deshacerse de la mala leche a base de pedaladas rabiosas.






Desde que se dio el pistoletazo de salida hasta que pasamos nosotros por el arco, transcurrieron más de seis minutos, tiempo en el que habíamos perdido toda posibilidad de ir con el grupo que nos interesaba. Tocaba un comienzo alocado. Jorge Lucia tomó la iniciativa y se puso a zigzaguear grácilmente entre el barullo de corredores. Lo perdí de vista sin darme tiempo a reaccionar. Una vez se hubo descongestionado la calzada y el pelotón dejaba espacio para pasar, me puse a tirar como si no hubiera un mañana.

Hacía dos semanas, Oscar Mateo, Fernando Alquezar y yo hicimos un entrenamiento por la zona, que particularmente me sirvió para reconocer el terreno. Únicamente excluimos del entrenamiento el puerto de Castillo de Laguarres, porque según me dijeron, era el menos trascendente. Así que con esa mentalidad me puse a pedalear. Con la de que iba a ser un repechillo y tenía que hacer todo lo posible por intentar meterme en un grupo interesante. Pronto dejé a Paco. Pasé junto a Fernando González y otro Asser (al que ya me disculpará, pero no pongo nombre) y apenas me dio para decirles “hola”. Continué alborotado hasta coger a Jorge Lucia. Para entonces, una vez más, el cuentakilómetros, no me aporta ningún dato más que la hora… Madre mía que mañanita me esperaba!

Y llegó el primer puerto. Nada cambiaba en mi recientemente decidido planteamiento; a darlo todo hasta enlazar con un grupo “de arriba”. Subí como si no conociese el resto del recorrido, ignorando la información que me aportó el entrenamiento de dos semanas atrás. El hecho de que no me adelantase absolutamente nadie y que lo hiciese con una facilidad impropia, era obviamente gratificante. Pero tampoco muy significativa, porque no estaba rodeado de los más fuertes y sobretodo, no habíamos sino comenzado.
Coroné y metí cabeza en un grupo grande. Hasta Graus fue todo muy sencillo salvo dos repechos contados en el que el grupillo se rompió. Me mantuve con los de delante y cómodo.

Al atravesar Graus me acordé de Fernando Alquezar, porque me pilló por sorpresa el badén en el que sufrió la caída ahora hace un año. Y mira que me lo advirtió! Una vez se acababa el pueblo, estaba colocado el primer avituallamiento en el que prácticamente todos pararon. Yo no tenía previsto hacerlo y continué. Por detrás unidades sueltas como yo, y por delante, a bastante distancia, un grupo grande. Fui sensato y me dejé caer hasta reagruparme con los que venían sueltos e intentar organizarnos para enlazar con el grupo. No sé si eran suecos o se lo hicieron, pero no les dio por colaborar que digamos... ¿He dicho sensato? Me inquietó el estar donde estaba y surgió el segundo arreón del día, decidiendo ir por mi cuenta a por el grupo de delante. Conseguí cogerlos e integrarme en él, pero no salí de rositas precisamente. La velocidad era rápida pese a ser el terreno tendido, y cuando más picaba el asunto, preferí descolgarme antes de quedarme vacío en la primera mitad del recorrido. Lo duro estaba aun por comenzar. El caso es que en ese momento el planteamiento para mí cambió. Ya no tenía tanta “hambre” de recuperar puestos. La fuerza extra había desaparecido y ahora tocaba administrar la que tenía.

En estas veo a Javier Gómez, que finalmente haría la prueba corta en lugar de la súper corta. Continúo y al poco cojo a otro Asser al que también saludo, pero nuevamente, no sé de quién se trata. Casi me dio “cosica” adelantarlo y todo... Menudos perniles se gastaba!!!

Una vez en Campo, se puede decir que ya me ubico e identifico el terreno. En adelante ya no habrá novedades ni sorpresas. En el segundo puerto (Serrate) me lo tomo con más calma. No me desgasto tanto como en el primero, y aun así, apenas me adelanta nadie. Pienso que la cosa va bien!




En Egea han puesto el segundo avituallamiento. Mi cabeza me dice que debería parar, pero cuando me quiero dar cuenta, las piernas ya han decidido seguir.
En el descenso que realizo acompañado únicamente por otro corredor, soy adelantado por un grupo que prácticamente lidera ¿¡Fernando Alquezar?! ¿En qué momento lo he adelantado? ¿En el avituallamiento tal vez? Me pongo a su altura y me comenta que ha tenido una avería. No intercambiamos muchos mas datos, por lo que no sé si la avería le ha hecho perder mucho o poco tiempo. Aun con todo, y dado que no tengo datos del cuentakilómetros, me conformo con la sensación de que algo sí he conseguido acercarme al grupo en el que pretendía estar.

En los primeros y más asequibles metros del tercer puerto (Bonansa), me descuelgo conscientemente de Alquezar, que sé sube como una alimaña. Superados los primeros túneles, hay una fuente natural en la que paro a llenar bidones y a echar (lo creáis o no) el primer pis de toda mi historia cicloturística (Confesaré que en la Jacetania 2009 eché un “pos” en mitad del puerto, jajaja). En fin. Alcanzo la cima con sensaciones similares al segundo puerto, con fuerzas y sin ser adelantado en exceso.

Una vez analizada la tabla de clasificación, en la que se da un tiempo intermedio en el alto de Bonansa, veo que pese a que Fernando ha coronado por delante de mí, he tardado minuto y medio mas en hacer esos kilómetros (más los seis de diferencia de la salida). El motivo, obviamente la avería. Con respecto a Oscar Mateo, me ha sacado casi nueve minutos, más los seis de diferencia del comienzo. Lo de Roberto Artal... para darle de comer a parte (pasta, siempre pasta).

Conclusión a posteriori con los datos de mitad de carrera; Si hubiésemos salido más adelante, es probable que la cosa hubiese cambiado. Cagüenla!!!

En fin. Último puerto (Espina). En este momento la bici se me atraganta, el maillot me estrangula, el casco me pesa, tengo que meter piñón grande por primera vez y ni aun así voy ágil… Ahora sí, tooooodos me adelantan. Solo pienso en que ya nada importa; clasificación, tiempos, entrenos… Solo quiero una ducha fresquita. Qué manera de sufrir!!! Una vez en Las Paules, parada obligada en el avituallamiento. Lleno bidones, me bebo tres cocacolas del tirón y cojo un plátano para comerlo en marcha. Una vez pasado el mini puerto de Fadas, me tiro pendiente abajo… Intento aprovechar para comer el plátano, pero se me cae al coger un bache… Estoy torpe debido al cansancio ¿Parar a recogerlo? Ni de coña…

Siempre me ha gustado acelerar en los descensos. No tengo especial respeto (quizás porque nunca he sufrido ninguna caida) y suelo bajar con entusiasmo e imprimiendo fuerza al pedal. El caso es que en esta ocasión simplemente me dejo llevar. Necesito recuperar, estirar la espalda, (los trapecios me están matando) y sobre todo, agruparme con gente para los largos y tediosos kilómetros que esperan.

Una vez en Castejón de Sos, me uno a un chico que me acaba de adelantar. Hace el trabajo sucio y me aproxima a otro grupito de tres. Juntos los cinco, hacemos el congosto de Ventamillo esperando que llegue el tren bueno. Nos alcanza otro grupo, pero no tienen intención alguna ya no de tirar, sino de colaborar y hacer relevos. Somos los dos del comienzo los que tiramos del grupo, salvo en los repechos, donde hay un par que de manera un tanto absurda se ponen a tirar como locos, para una vez superado, esperar al resto. Incomprensible. Finalmente nos coge un grupo que sí colabora. Estos van fuertes en bajada, en llano, en repechos… Tengo que poner especial empeño en donde me coloco para no quedar descolgado. Pese a que algo sí he recuperado, no estoy como para hacer excesos.

Los kilómetros pasan rápido, y observando la hora, veo que pese a los imprevistos iniciales, y el pajarón en el último puerto, voy a hacer un tiempo final de +/- 6:45 y uno real de +/- 6:40.


Nada más cruzar meta, está Javier Gómez (ya acicalado), Oscar Mateo, Alquezar, su mujer y Javier Moneva. Esperamos a Jorge Lucia que no tarda en aparecer, y luego vemos a Roberto Artal, que nos cuenta sus impresiones al conseguir el puesto 120. Paco tardó en cruzar meta, pero entre que pinchó, que se cayó, que tuvo que parar reiteradas ocasiones, y que entrena cuando puede ½ hora de spinning entre semana, más que suficiente! Tras esto, la ansiada ducha, dos platos de pasta, café y vuelta a casa.

Al igual que he hecho a mitad de la prueba, las conclusiones a posteriori con los datos de la clasificación son las siguientes:

1º El desgaste inicial por remontar, el ir en algunos momentos en solitario, hicieron que afrontara muy justo el último puerto. Y en él, las diferencias con mis “referencias Asser” se ampliaron.

2º Si vuelvo a madrugar para colocarme bien en la salida, me colocaré bien en la salida.

3º Estoy contento porque este año, me veo con opciones de conseguir la ansiada medalla de oro en la QH.

Enhorabuena a todos, y a algunos de vosotros os veo en Jaca el próximo sábado!! Y si no el domingo, Alquezar… ;D

jueves, 19 de mayo de 2011

Fin de Semana

Mientras algunos seguimos intentando recuperar la mano, para volver a coger la bici, otros Asser van afinando su puesta a punto.
Este fin de semana hubo representacion en la cicloturista las Grullas, con una muy buena clasificacion de Roberto "enhorabuena". El resto de asser Chema,Pedro, Fernando Susin,no se si me dejo alguno, muy bien, todos ellos buscando su punto de forma.

El domingo unos cuantos se desplazaron a Graus para realizar, un exigente entreno de cara la cicloturista Ribagorza

miércoles, 13 de abril de 2011

Cronica Monlora (Fernando Gonzalez)

Pues ha llegado el día temido. Pocos kilómetros , mala preparación y encima éste año viene más temprana, pero como me va a tocar sufrir de todos modos allá que nos vamos. Me cuesta un horror abrir los ojos y levantarme, al fín lo consigo, para el coche y a descubrir cómo ha salido el día. De camino, ya en el coche, me asusto del cierzo que pega y me entran ganas de dar media vuelta y volver a meterme en la cama. A lo que me doy cuenta ya he recogido el dorsal, me encuentro con Jorge y Fernando. Jorge se está haciendo el harakiri con los imperdibles y decido irme a vestirme antes de que se desangre. Caliento y a la línea de meta, ya no hay marcha atrás. Salida controlada, un par de frenazos peligrosos y a correr. Pronto me pasa Fernando y lo voy viendo unos metros por delante, luego me pasaría Jorge en un repechillo y me lanzo cuesta abajo a ver si cojo el grupo de Fernando, me pongo a 70 y no entro, subidón de pulsaciones. Jorge se pone a rueda de uno que pasaba por allí y me invita a hacer lo mismo, pero no puedo, me quedo a mi marcha y para adelante.
Cojo un grupo que me llevaría hasta Ayerbe en la parte de carrera que menos me gusta. Llegamos a Ayerbe y en el centro del pueblo se nos cruza un coche que se queda en medio de la carretera parado y delante de una guardia civil que, lejos de decirle algo, pasa de todo. No nos vamos al suelo de milagro. Pasado el susto empezamos a afrontar el puertecico de marras y empieza a asomar un dolor de espalda que últimamente me viene acompañando en los últimos entrenos y que achaco a un nuevo sillín que me he puesto, ya que es el único cambio que he hecho en la bici, no sé. Intento forzar pero la espalda me mata, me lo tomo con calma. Me pasa todo dios y yo no paso a nadie, claro. Así voy hasta Luna, más sólo que la una, estirándome cada dos por tres en la bici como una lagartija. Tengo ganas de llegar a la subida, sabiendo lo dura que es, lo larga que se hace, pero...¡¡SOLO QUIERO ACABAR!! El aire ayuda un poquito en la subida, pero al final toda ayuda es poco. Por fín la última curva...noooooo que esa no es, joer que largo se hace el último kilómetro. Al fín sí, la última curva y la alfombra azul. Me duele mucho la espalda, pero he acabado. Cuatro horas y cuarto, al menos sé que el año que viene mejoraré. Próxima cita: PUERTOS DE LA RIBAGORZA, por primera vez. Tengo ganas porque creo que va a ser muy bonita, pero hay que prepararla mejor. Un saludo a todos.

martes, 12 de abril de 2011

MONLORA 2011

Todas las fotos en nuestro album de picasa.
fotos de Silvia y la organización

Cronica Monlora ( Fernando Susin )

Este domingo se desarrolló la primera prueba de la que pretende ser la temporada más exigente en mi trayectoria “biciclística”; la Monlora.
Pese a que este año es la primera vez que contamos con dorsal, en alguna ocasión y de manera fortuita, había recorrido parte del circuito sobre una moto, lo que aporta cierto conocimiento del terreno. Esto, combinado con la cadena de mails que nos hizo llegar las semanas previas Fernando Alquezar, nos sirvió para hacernos una buena idea de que era lo que nos esperaba en cada momento.


Sin embargo, las previsiones no eran muy esperanzadoras para mí. Durante el último mes, no había podido salir a rodar ningún fin de semana. Con no más de 350 km., acumulados entre todas esas semanas, (además de tres estupendas dobles sesiones de spinning) realizar los 115 km de la prueba se antojaba misión complicada. Bien por mí!! Pero para más cuchufleta, una semana antes agarré un virus (o qué se yo) que me dejó postradito en la cama durante cinco días ininterrumpidos, abonado a una temperatura de 38´50 Cº. Medicamentos, ausencia de apetito… Pierdo tres kg y nada más levantarme de la cama, me tiemblan las canillas. Las sensaciones a cuatro días del domingo, eran las de certeza absoluta de no poder acabarla, o hacerlo el último de la fila. De todos modos ya sabemos como funciona el “razonamiento” en estos casos de desesperación: Iré a probar suerte, sin ningún tipo de pretensión competitiva, a sumar kilómetros, experiencia, bla bla bla…

A primerísima hora, de camino a Luna y desde la comodidad que ofrece el coche, se apreciaba como los árboles se retorcían de placer. No sabíamos si el viento que soplaba sería desfavorable en según que tramos, o como curiosa e inexplicablemente ocurre en ocasiones, durante toda la prueba. La realidad es que tuvimos suerte, y salvo algún tramo muy puntual que daba de cara, algún que otro momento de más duración, que dio lateralmente, la mayor parte del tiempo, fue favorable y sopló de culete. Merece la pena apuntillar que el tramo más largo que recuerdo con viento lateral, fui flanqueado por una espectacular moto Honda que me hizo la cobertura hasta Ayerbe ;D

Durante esos primeros kilómetros, (de Luna a Ayerbe) pese a los antecedentes, la información recibida sobre el terreno y la labor de preparación mental, me dejo llevar por el entusiasmo y la explosión de adrenalina, saliendo mucho más rápido de lo que mis condiciones hacían presuponer. Evidentemente, lo pagué. Ya lo creo que lo pagué... En el kilómetro treinta y pocos ya iba con sensación de hambre. Menuda pájara más larga me esperaba!!


Nada más atravesar Ayerbe y comenzar el puerto de Santa Eulalia, me alcanza Jorge Lucia e iniciamos el ascenso. Para entonces ya me he tomado dos barritas, una ampolla de glucosa y buena parte de los bidones de agua. Los víveres se agotan, por lo que sería obligatoria alguna parada de avituallamiento. A una velocidad constante y no excesivamente lenta, superamos el puerto. Estoy gratamente sorprendido de haber sido capaz de aguantar el tirón. Aunque a la vez consciente de que las fuerzas comienzan a estar algo más que justas. Me descuelgo unos diez segundos con respecto a Jorge al paso por la cima. Se detiene a llenar el bidón de agua y para cuando paro yo, él ya ha reanudado la carrera. No coincidiría con él hasta pasada la meta.

Me encuentro con que por detrás de mi no hay nadie cerca para hacer el descenso sin sufrir un desgaste totalmente innecesario. En otra prueba (Pinares de Zuera 2009) ya aprendí la valiosa lección de no empecinarme con la idea de rodando en solitario, coger en el descenso al grupo que está aparentemente tan cerca de ti. La triste realidad es que jamás los coges, anulas lo poco o nada de fuerzas que te quedan, y cuando llega la oportunidad de unirte a un grupo rápido que sí te brinda la ansiada posibilidad de alcanzarlos, no tienes chicha para aguantarles…

Resumiendo, Jorge ha volado en el descenso con dos que visten de verde y salvo que coja un buen tren, resultará imposible pillarle. Me dejo caer sin pena ni gloria. Al tiempo me alcanzan dos almas de cántaro que bajan en circunstancias similares a la mía. A la altura de Biel, aun a riesgo de perder mi mini tren, hago la última parada buscando alimento sólido que alivie el agujero en el estómago que me castiga. De lejos veo que se acerca un expreso directo a Monlora, y esta vez sí, cojo el grupo que me lleva “a casa”.
Vamos francamente rápidos durante muchos kilómetros. Distancia que desconozco porque el aparatito que marca esos datos tan útiles como la velocidad, distancia, cadencia, pulso… nuevamente le ha dado por fallar. Me arropo en la parte delantera del grupo para evitar quedar descolgado ante cualquier eventualidad. Los cuentakilómetros ajenos marcan frecuentemente cifras que superan los 50 km/h Cuando atravesamos algún repecho, éste se supera con plato grande y piñón pequeño. Esa sensación de velocidad es genial, si bien, distingo que el hecho de estar ahí es un regalo, y que cuando la cosa se ponga fea (un poco cuesta arriba), no voy a ser capaz de aguantar el tirón. Y así sucede.

Una vez atravesado Luna, y posteriormente un puentecito, comienza a ponerse progresivamente hacia arriba. Ya desde el primer momento, pierdo comba con los que han sido mis mejores amigos durante unos valiosos kilómetros. No me puedo quejar, porque una vez más, el fuerte viento sopla descaradamente a favor de la pendiente.
Únicamente quedan unos minutos de sufrimiento para dar por concluida la jornada. Uy!! Hola abductores!! Qué majos, como se “cuadran” queriendo saludar… Pero no son los únicos. Mientras repto y serpenteo agonizante, me cruzo con los afortunados que ya han coronado y vuelven hacia Luna. No sé si han hecho algún parón en el alto, o quizás es que queda más distancia de la que preveía hasta meta. Lo cierto es que los que considero dentro del grupo de “intrépidos, experimentados y veloces” esos que saludan y animan mientras bajan, están aparentemente recién llegados a meta. ¿Igual y a la postre, no ha resultado tan desastrosa la prueba?.
Justo antes de una curva me encuentro con los ángeles de la Honda y el convaleciente Javier Moneva, animando desde la cuneta. Solo puedo pensar en terminar, y me indican que no me queda más que esa curva. En ella está esperando Jorge Lucia, que con mucho énfasis me empuja con sus gritos a hacer los últimos metros. Ufff, se acabó!



Al final y un día después del término de la prueba, sigo sin contar con datos reales que me hagan discernir de un resultado aceptable o incluso bueno según eran mis condiciones. A ver si la organización da el resultado de la clasificación a lo largo de esta semana, que ardo en deseos!! Solo cuento con el dato de que Paco, amigo que cruzó en torno a 10 ó 15 minutos tras de mi, dice que hizo cuatro horas clavadas. Si es así… Ni tan mal! Pero eso hay que contrastarlo.

Para terminar, mi más sincera, honesta y sentida enhorabuena a Jorge Lucia. Con quien más horas estoy compartiendo entrenamientos este año, más momentos para hablar del día a día, y sobre todo, quien más está poniendo de su parte para marcar la diferencia con respecto a otras temporadas. ¡¡Este año sí!! Y a la vista está. Primera prueba, destacando y con sensaciones de poder dar más. Recuerdo perfectamente la conversación vía Messenger tras la que acabé apuntándome con toda despreocupación a una prueba llamada Quebrantahuesos. Y vamos ya para la cuarta temporada de aquel momento!!!!

martes, 29 de marzo de 2011

Sabado 26

Salida intensa la del pasado sábado. Fernando nos tenía preparada una pequeña emboscada por las carreteras de Huesca.
Partimos puntualmente desde la plaza con algo de fresco y niebla. Iniciamos la ruta por la poco conocida carretera del Barrio del Comercio, bautizada por Jorge como “la clásica San Juan – Villanueva”, por el discurrir entre las huertas, el piso irregular y el curveo continuo.
Ya en la antigua nacional y nada más entrar en Zuera, nos pita furiosamente un coche. Se trata de nuestro querido “casimaster” Javier M. Nos paramos a comprobar como van sus heridas de guerra y por qué desde hace un mes, la fuente de energía eléctrica del pueblo, sale del trastero de su casa…más exactamente de un empalme que han hecho de la red principal al rodillo del Moneva….en fin, va ha volver más fuerte que cuando lo dejo y si no, al tanto… El trío calavera sigue en dirección a Almudévar; aquí giramos a la derecha y, con viento en contra, avanzamos desesperadamente hacia el chute de cafeina diario. Entre Tardienta y Alcubierre nos cruzamos con la grupeta de los master del Universo: estos que salen desde el bar el Tauro, que no bajan de 45 km/h, y a los que se suele apuntar el Gómez en más de alguna ocasión. Saludamos cordialmente y llegamos a la sorpresa del día: el bar La Plana. Sitio curioso en mitad de la nada. Repetiremos en más de una ocasión…lo presiento…
Llevamos casi 90 km. Jorge y yo ya vamos un poco tocados…y eso que el generoso de Fernando ha ido tirando casi todo el rato…subimos el puerto de Alcubierre a buen ritmo pegados a la rueda del Alquezar, pero con las pulsaciones por las nubes…no bajamos el ritmo hasta Leciñena. Aquí de nuevo volvemos a tener aire en contra y algunos sufrimos más que otros…Fernando se adelanta pero le cogemos entrando en Zaragoza….para él, que le salen 130 de pulsaciones medias en casi 5 horas, ha sido un entrenamiento “normalito”….nosotros, los mortales, justo nos da para subir las escaleras de casa y llegar arrastrándonos al sofá…donde no nos moveremos hasta las 8 de la tarde…a pesar de todo, nos lo hemos pasado genial. ¡Gracias Fernando y Jorge por la ruta - compañía…y aupa Moneva….!!!!


Oscar Mateo

jueves, 17 de marzo de 2011

Alto de Paniza

Salida dominical de los Asser hacia el Puerto de Paniza. Quedamos como siempre en la plaza cuyo nombre nunca logro pronunciar. Acudimos Fernando y su colega M. Angel, Gómez, Artal, Lucía y su primo, y un servidor.
Comenzamos tranquilos, conversando por parejas sobre, ruedas, bicis, marchas y la dieta del Lucia que ya ha perdido casi 8 kilitos…en esto que somos adelantados por los Tubulares…para que quieres más…Roberto y Javier saltan como pirañas a por ellos y nos reenganchamos todos. De ir tranquilamente a 28-30 km/hora, pasamos a no bajar de 40, con aire en contra. En el grupo también se incorpora Chema A. al que saludamos educadamente.
Llegamos a Cariñena con la lengua fuera y las pulsaciones por las nubes. Gómez, Artal y compañía se vuelven a Zaragoza por asuntos familiares. Los Tubular tiran hacia el puerto de Codos (menos mal…) y nosotros comenzamos a subir, más pausadamente el puerto de Paniza. Coronamos Fernando y yo. Nos lanzamos en el descenso, con viento a favor, hacia ese café que nos espera en Cariñena.
Avituallados, regresamos a Zaragoza ayudados por el viento. En Muel nos reenganchamos a numeroso grupo. Saliendo de Villanueva, Jorge y yo estamos a punto de besar el suelo por un mal gesto del de delante….Después de dejarnos llevar durante un rato, damos unos relevos en cabeza y llegamos rápidamente a casita.
Al final salieron 120 km. a una media de casi 30 km/hora.

Eso es todo.

Cronica Oscar